Indiferencia

Mayo 22, 2008 at 12:43 pm (General) ()

Ahí estaba la señora, tirada en Charcas y Pueyrredón. Una zona céntrica y muy transitada, si me preguntan. Y ella estaba acostada en el zócalo de una casa, con una gorra tapándole la cara. Nosotros pasamos una vez, y noté su quietud. Pasamos dos veces, y noté que el pecho no se le movía. Bueno, mi visión tampoco es de lince, pensé, y seguí mi camino. Pasamos tres veces, y alguien (el viento quizás) le había volado la gorra, y su cara era rígida, inmóvil.

Le pegué un codazo a mi novio, mirá, ¿no es raro? Me miró serio, esa mirada que tiene con la que me habla como si fuera un padre que le tiene que revelar a su hija que no existen los reyes magos, Elizabeth, me dice, esa mujer está muerta. Qué va a estar muerta, decía yo, qué no van a existir los reyes magos, a vos te parece que puede haber un cuerpo putrefacto en medio de Charcas y Pueyrredón. Fijate, me insistía, fijate que la gente la ignora. Es como un poco de basura más.

Pasamos cuatro veces, y ya no estaba, Ella no estaba, pero su gorra sí. Siempre que paso por enfrente de ese zócalo me imagino el momento, ¿se habrá levantado y se habrá ido?, o ¿algún vecino habrá llamado a los paramédicos o a la policía y se la habrán llevado?

Cosas que pasan, ¿no? Qué loco el clima…

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