Pendientes
Los años nuevos siempre traen una renovación de las esperanzas. Las cosas que el 20 de octubre eran nefastas, imposibles, ya para el 30 de diciembre tienen otro color. No fue tan terrible, si me pongo las pilas lo logro, no me van a superar, este año sí que me va a ir bien, y miles de ilusiones más. El temido balance ronda la cabeza, a veces con sorna, a veces con simpatía, a veces con tristeza.
¿Por qué será que las situaciones adversas en individual son menos mortales que en promedio? ¿Será por comparar? Una muerte es una muerte, por más muertes que hayan habido en el año. Un rono es un robo, un error un error, una derrota una derrota. Y punto. Ni desvaloriozar ni sobrevalorar.
No falta aquel que impunemente hace una lista de logros para el año entrante y lo pega en su cuarto o donde tenga sentido, con la esperanza de mantenerlo ahi en los sucesivos 356 días. Sabe internamente que en menos de un mes será usado como anotador de llamados, separador de un libro, y en menos de dos meses, será tirado a la basura sin rencor ni remordimiento.
Todos tenemos asuntos pendientes, hechos que venimos postergando hace vaya uno a saber cuántos años. La solución no es escribirlo en un papel, la solución es escribirlo en la mente,. Sin valor no hay acción, sin fuerza no hay resultado.
Es cuestión de ponerse de pie, y empezar a caminar.