Estereotipo puanesco Nº 1

Abril 4, 2008 at 2:19 am (General) (, , )

(N. de la A.: hay muchos estereotipos en la facultad de filosofía y letras, pero por una cuestión de tiempo/espacio/terceradimensión/capacidad limitada de asombro, iré comentándolos de a uno. Tened pacieciencia.)

Estereotipo: - Porque yo primero iba a Comunicación Social y después me cambié a Letras.

Yo: - ¿Por qué viniste a letras?

Estereotipo: - Porque yo quiero ser escritor(a).

¿Cuántas veces escuchamos esas cosas? ¿Cuántas veces vemos pobres criaturitas de Dios embarcarse en una carrera por una idea tan errónea como esa? Seamos sinceros: si uno quiere ser escritor, en la última carrera en la que debe anotarse es en letras. Mi carrera tiene la capacidad de agarrar tu instinto y creatividad, retorcerla un poco, desmenuzarla en cuantos libros inútiles de teoría literaria existan, y estrolarlo contra la pared. Sí, es preciosa, lo sé.

Para ser escritor necesitás chispa. Y eso no te lo da la carrera. Al contrario, la carrera te da las herramientas para analizar esa chispa de otros, y ver qué cosas se logran con eso. Pero al mismo tiempo (creo yo) te imposibilita para encenderte.

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FFyL

Marzo 20, 2008 at 2:25 pm (General) (, , , )

Puán 470. Solía ser una fábrica, o un galpón; esos son los chismes que circulan para los recién llegados como yo. A menos que vivas cerca, o tengas un bondi exquisitamente exacto, el 80% de los estudiantes nos bajamos en Av. Rivadavia y Puán y empezamos a caminar las 4 cuadras que nos faltan. La primera impresión siempre es cualunque, “es una cortada, callecita de barrio, acá no puede estar filo”. Uno se acostumbra a los pabellones intimidantes de Ciudad Universitaria (donde yo personalmente cursé el cbc) o a las edificaciones inabarcables con la mirada de Facultad de Medicina o la de Ciencias Económicas. Y empezás a caminar esas callecitas de barrio, arboladas, casas en todos lados. Es ese barrio en el que uno vive, no en el que uno estudia y se relaciona con el mundo a través de fotocopias, trabajos, apuntes, centros de estudiantes y olor a cigarrillo.

Pero esa primera impresión miente como cualquier otra. Ya a la altura 200 y pico empezás a ver librerías y bares con nombres alusivos, como “Platón”, “Sócrates”, o uno un poco más obvio “El Bar del Filósofo”. Y la ficha te empieza a caer. Y si, era obvio. Ya al 300 y pico te vas resignando, tu primera impresión falló, cosa que se confirma cuando cruzás hacia la vereda del 400, y una muchedumbre de carteles políticos invaden de a poco (o mucho) las paredes de la ex fabrica o del ex galpón.

Caminás varios metros con los carteles a tu izquierda (si venias desde rivadavia) hasta encontrar la puerta de la facultad. Hay una puerta grande, como de un garage, y una pequeña a la derecha, que te transporta a la dictadura militar y a los viejos relatos de los padres, y te imaginás entrando a los miles de estudiantes de filo por esa puerta de no más de un metro veinte de ancho. Entrás al patio principal, y te encontrás con el gobierno invasor de los afiches politicos. A decir verdad, funcionan inversamente proporcional a su objetivo: a los dos minutos de estar parado ahi, con cara de autista y sin entender una goma, tus ojos asimilan el verde y amarillo, y el blanco y rojo de los dos partidos mas masivos (cuyos nombres no diré, pero que cualquier universitario reconoce), y llega un momento en que uno considera esos colores como parte de la decoración (muy barroca, por cierto) de las paredes de filo.

Y acá estamos, entonces. Esto era Puán. De acá salen entonces los intelectuales progres, los locos no-tan-bajitos, los creadores de los libros de textos, los militantes utópicos. Y de acá también salen no pocos con sus deseos frustrados de hacer una carrera fácil. Porque el imaginario mediocre popular te dice que leer es fácil. Cualquiera sabe leer, y si leés yastá, te metiste el titulo en el bolsillo. El problema es que mucha gente no se da cuenta de que son los libros los que se comen a uno, no al revés, y los muy hijoeputas (los libros) tienen un paladar muy fino. A decir verdad, la UBA en general te come crudo, solamente es cuestión de saber discernir entre lo picante y lo suave, entre lo putrefacto y lo sano. Y en filo hay muchos aspirantes a hippies, muchos activistas, muchos no-se-qué-estudiar-por-eso-me-meto-en-letras-porque-me-gusta-leer, o el no-se-que-estudiar-y-me-meto-en-artes-porque-quiero-ser-musico. O peor, el que quiere ser “artista”.

Ese prototipo, que es dificil de encontrar en los menores de 20 años, y muy facil de encontrar en los mayores, es el más molesto. Lamentablemente la carrera de letras (y no solamente en esa, pero como es la mía puedo hablar con propiedad) está repleta en su mayor parte de mujeres que quieren ser “artistas”, pensando que la carrera te hace escritor. Es injusto, pero en muchos casos la gente que va a estudiar esa carrera ya es escritor, o al menos tiene el potencial. Leer y escribir van de la mano. Leer te enseña a escribir, y escribir te fomenta a leer.

Y para llegar a eso en la carrera, puf, miles de materias en el medio. Las primeras dos materias, gramática y teoría y análisis literario, son claves. No solamente porque son troncales y correlativas con el resto de la carrera (también está lingüística, pero al mismo tiempo es correlativa con gramática), sino porque desmenuzan el lenguaje desde lo más básico y primario. Para dar un ejemplo conciso, sin aburrirlos, comentaré qué vimos en la primer clase. Estuvimos casi 2 horas desglosando la fonética de los lenguajes en general, trabajando con el Alfabeto Fonético Internacional, para poder alcanzar el sonido básico y primario con el que se forman las lenguas.

En resumen, un tema emboladísimo y aburridísimo para todo el mundo, salvo a los freaks que verdaderamente disfrutan de esto y que somos los que realmente elegimos la carrera por lo que es, y no por lo que en potencialmente nos puede convertir.

Supongo que con el paso del tiempo dejaré de ver a las chicas top a medida que las materias se vuelvan más “embolantes” para ellos y finalmente se den cuenta que su futuro está en el diseño de indumentaria o en la administración de empresas, y nos dejen la literatura a nosotros los ratoncitos de biblioteca.

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Gazapos, ¿yo? (Carolina Meneses Columbié)

Enero 20, 2008 at 3:58 pm (General) (, , )

De gazapos está lleno el lenguaje y no me vengas a decir que tú no los cometes, si te pones a pensar que  la vigésimo segunda edición del Diccionario de la Real Academia Española, del año 2001, contiene más de ochenta y siete mil voces, que de ellas utilizamos, con suerte, menos del cincuenta por ciento y que muchas veces las utilizamos mal porque nunca nos dimos el trabajo de consultarlas,   podrás imaginar cuántos gazapos cometemos a la semana. Si lo hacemos al hablar es grave, pero no tanto si nuestro interlocutor  no lo captó, sea por ignorancia, por sordera o por distracción. Lo vergonzoso es cuando los cometemos al escribir y   éstos llegan a mucha gente, y como lo  escrito, escrito queda, te aseguro que más de un lector se dará cuenta, ¿o no te ha pasado que al leer el diario te espanta la cantidad de gazapos que encuentras a lo largo de sus páginas?

Para esta edición me puse a investigar los gazapos más comunes en los que incurrimos,  las sorpresas con las que me topé fueron muchas. Allí van.

 

No hables de “ausentismo laboral”,  sino de “absentismo laboral”. No confundas “administrar” con “suministrar” ni “alegar” con “argumentar”. Un “agnóstico” no es un “ateo” y nunca vayas para “alante” o “palante”,   ve siempre hacia “adelante” o “para adelante”. No existen las estaciones “aéreoespaciales”, sino las “aeroespaciales”, un “inmoral” no es lo mismo que un “amoral” y la cabeza del pelado de la esquina no es “brillosa” sino “brillante”. No es obligatorio portar el “carnet” de identidad, pero sí el “carné” de identidad,   el primero es la forma francesa y la RAE sólo acepta la segunda.

 

No es la “cotidianeidad” la que te abruma, échale la culpa a la  ”cotidianidad”. No te pongas jamás “delante mío” ni yo “delante tuyo”, te dejo en cambio “delante de mí” si tú me dejas otras veces “delante de ti”. Dudo mucho que en invierno te “engripes”, sí creo que puedas   “contraer una gripe”. No me digas que soy una “enquencle”, pero cuando salgo de mi casa sin desayunar sí que soy una completa “enclenque”. Nunca en tu vida conociste a un “gestionador”, sí a más de un “gestor”. Nunca le antepongas la “a” a “grosso modo”: por algo te estoy hablando, “grosso modo”, de los gazapos que no cometemos los “hispanoparlantes” sino los “hispanohablantes”. Y uno que con frecuencia encuentro en el diario: “intermediación”, que por lo demás no existe ni existirá, es más aconsejable usar solamente “mediación”.

 

No te aconsejo que vayas a la “kermese” del colegio de tus hijos, pero no faltes a la “kermés”. El superlativo de “libre” no es “librísimo”, sino “libérrimo”. En este mundo no hay magnitudes “medibles”, en cambio sí que existen las “mensurables”, y ¿no te parece bellísimo el significado de su antónimo: “inconmensurable”? Tampoco existe la “metereología” , mejor háblame de la “meteorología”;   ni lo “monopólico” sino lo “monopolizador” o lo “monopolístico”. Y no es que a la RAE no le guste “musicalizar” el idioma, simplemente no admite este verbo,   hablemos mejor de “poner música” a nuestro idioma. Tampoco admite la palabra “objetable”, así que mejor reemplázala por “discutible” o “censurable”. No existe lo “perfeccionable” sino lo “perfectible”. Y aunque te parezca raro los “portaviones” son en realidad “portaaviones”, con doble “a”. La “radioactividad” no es la peligrosa, pero por favor, cuídate de la “radiactividad”. Nunca hagas “reforzamiento”, mejor elige el “refuerzo”. Es mejor que vayas abandonando el   “reservorio” y te busques un “depósito”, y que dejes lo “riesgoso” por lo “arriesgado”. Créeme cuando te digo que nada te puede “traumar”, pero cuídate de todo lo que te pueda “traumatizar”.

 

Y los últimos que no puedo no mencionar: El adjetivo “sendos” expresa idea de distribución, no lo confundas con el significado de   “ambos”. ¿Y sabías tú que “ubérrimo” es el superlativo irregular de “fértil”? Recuerda que en el idioma lo que es masculino es masculino y lo que es femenino así se queda, jamás digas “la calor”, el género de este sustantivo es siempre, siempre, masculino, “el calor”. Si me desmayo yo no “vuelvo en sí”,   sino que “vuelvo en mí”, y no te pongas “entre medio”, quedarás mucho mejor si te pones “en medio”. “Por mientras” jamás, siempre “mientras tanto”.

 

Los mencionados son nada más que un grupito de gazapos que pesqué a manera de muestra en un mar casi “inconmensurable”, como te dije, los más comunes.

Por último, no dejes de recordar el viejo aforismo “en la duda abstente” y  consulta fuentes confiables. Para escribir este artículo consulté el Diccionario de Dificultades de la Lengua Española , de la editorial Santillana; la página de la RAE, que tiene un módulo de consultas en línea fabuloso, hoy les preguntas y mañana recibes la respuesta; el sitio web WordReference.com,  en el que también puedes consultar palabras en otros idiomas; y, por supuesto, algunos apuntes de mi Taller Literario.

Ah, y si se me fue algún gazapo, dímelo.

 

Extraído de Boletin Omnia Pro Litteram, Edición nº3.

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Proverbio latino del día

Diciembre 28, 2007 at 7:48 pm (General) (, , , , , , )

Stulti omnes, servi. (Todos los necios son esclavos)

Máxima estoica.

Me recuerda a la alegoría de la caverna de Platón, ¿cómo se podría ser capaz de salir de la caverna si no se puede siquiera ver ni creer lo que hay más allá? Ante la ignorancia de algo mejor, el conservadurismo es generador de felicidad. Es como hacer equilibrio en una cuerda floja. Al avanzar se tiene la posibilidad de caída. Al permanecer en el lugar no. Pero no deja de ser quedarse en el lugar, y no avanzar.

Ser esclavo implica abandonar la individualidad, perder los derechos inalienables de cualquier ser humano, la voluntad de acción. ¿Y de pensamiento? El necio es quien no posee libertad de pensamiento. Es limitado, a veces a la fuerza, a veces por propia voluntad. Y es esa misma necedad que lo hace esclavo, esclavo de su ignorancia, esclavo de aquellas otras cosas que podría ser o hacer y no hace, por no conocerlas.

Es triste la vida del necio. Aunque siempre he pensado que los más necios son los más felices. El ignorante no conoce su infelicidad, no es consciente de su ignorancia.

Y esa es la dicha más grande que puede existir en la vida de un hombre.

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Pendientes

Diciembre 28, 2007 at 3:18 am (General) (, )

Los años nuevos siempre traen una renovación de las esperanzas. Las cosas que el 20 de octubre eran nefastas, imposibles, ya para el 30 de diciembre tienen otro color. No fue tan terrible, si me pongo las pilas lo logro, no me van a superar, este año sí que me va a ir bien, y miles de ilusiones más. El temido balance ronda la cabeza, a veces con sorna, a veces con simpatía, a veces con tristeza.

¿Por qué será que las situaciones adversas en individual son menos mortales que en promedio? ¿Será por comparar? Una muerte es una muerte, por más muertes que hayan habido en el año. Un rono es un robo, un error un error, una derrota una derrota. Y punto. Ni desvaloriozar ni sobrevalorar.

No falta aquel que impunemente hace una lista de logros para el año entrante y lo pega en su cuarto o donde tenga sentido, con la esperanza de mantenerlo ahi en los sucesivos 356 días. Sabe internamente que en menos de un mes será usado como anotador de llamados, separador de un libro, y en menos de dos meses, será tirado a la basura sin rencor ni remordimiento.

Todos tenemos asuntos pendientes, hechos que venimos postergando hace vaya uno a saber cuántos años. La solución no es escribirlo en un papel, la solución es escribirlo en la mente,. Sin valor no hay acción, sin fuerza no hay resultado.

Es cuestión de ponerse de pie, y empezar a caminar.

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Y ahora wordpress…

Diciembre 28, 2007 at 1:47 am (General) ()

Ya empezó bien: opción de manejarme con html en vez de visualizarlo directamente. Será mi alma de programadora incapaz que me obliga a usar código.
Temed, transeúntes de la web, que la Lonnrot ya ha conquistado un nuevo mundo. Poco a poco, extenderé mis ramas en todos los espacios posibles, y mi nombre resonará en todos los ecos.
Bienvenidos.

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